Regina está sentada y Alvaro parado frente a ella. Le molesta esa situación de tener que levantar la cabeza para hablarle. Está en el medio del sillón blanco que vino con la casa y tiene los codos sobre sus rodillas; mientras, se agarra la cara. Está cansada y en su mente se repite a saltos la historia del día agotador que le espera mañana.
Alvaro repite algo porque ella no le contesta.
-Bueno, pienso que lo mejor es que me vaya antes que se haga mas de noche.
-Claro-, le responde ella y recoge su pelo en un rodete que dura unos segundos.-claro, claro.
Son las seis de la tarde y la luz es gris en el pequeño living. Hace un rato que están así, sin prender la luz.
Cuando ella llegó, Alvaro estaba en la pieza preparando su bolso. Había pasado todo el día ner viosa pensando en ese momento. Cuando lo vió no sintió gran cosa. En el trabajo había estado distraída y triste. A la hora del almuerzo, mientras esperaban que el delibery trajera la comida, había hablado un poco (las chicas le habian preguntado qué pasaba) y se puso a llorar porque le decían, oh pobre, que lastima, y ustedes se querían, hace cuanto tiempo que están? y ella les había dicho que si, que se querian, 2 años conviviendo y 3 de novios pero había mentido sin saber bien por qué, había exagerado la fecha, no había dicho que en el medio estuvieron peleados, distanciados, casi un año.
Cuando terminó de hacer el bolso, Alvaro se metió en el baño y se encerró durante un rato. Ella aprovechó para cambiarse la ropa y lo esperó sentada en el sillón mientras fumaba.
Ahora estira las mangas de su buso y sube los pies al sillón y se aprieta las punta helada de sus pies dentro de las medias.
Alvaro camina hasta la mesa donde esta apoyado el bolso.
-Sabes que para mi tampoco es fácil?
-No lo sé-
-No lo es Regi, es algo que me pasa, que no entiendo, pero no es fácil.
Detrás de Regina está la ventana y se ve el cielo gris y tormentoso y brilla una luz de bronce oxidado.
Se miran en silencio y se escucha el sonido del gas de la estufa.
Alvaro, con su mano apoyada sobre el bolso, la mira ridículo.
-Ya sé que te vas-, le dice ella sin agresividad, -pero podes dejar el bolso y sentarte. podemos hablar.
Alvaro mueve la mano que tiene en el bolsillo pero no se mueve. Apenas el codo hace el movimiento mientras el cuerpo no responde.
-No está bueno habar asi. No puedo mirar para arriba todo el tiempo. Si no te querés sentar, andate.
-Si, mejor me voy.
Se miran. Regina siente que no sabe si lo quiere, que no entiende si en realidad él la lastima. Esboza una sonrisa pactada que él entiende. Puedo mostrar que no me duele que te vayas. Puedo fingirlo que es la mitad del camino, parece decirle. Entonces se levanta y va hasta la mesa y Alvaro contrae sus músculos, de alguna manera le asusta que ella lo toque y tambien siente que quiere que lo haga. Ella agarra un cigarrillo. Tiene puesto el pantalón de algodón negro que le queda cómodo y unas medias de la lana.
Alvaro agarra el bolso y lo sostiene en el aire unos largos segundos. Ella prende el cigarrillo. Están muy cerca uno del otro y se miran. Ella tiene 32 y es un año más grande que él.
-Llamame cuando quieras buscar las cosas- le dice con cariño
Al final, piensa Alvaro, no fue tan difícil.
-Dale Regi, te llamo.
-No me digas así.
-Así cómo?
-Así como si no estuviese pasando nada-
-Bueno-, le responde mientras se dirige a la puerta, -me voy, hablamos-. Abre la puerta, suelta el picaporte y vuelve hasta ella y le da un beso en la mejilla. Ella no se mueve y el beso no es más que dos caras que se chocan y el ruido desubicado que hace él con sus labios.
Alvaro piensa en decir algo pero no hay más que decir. Camina hasta la puerta y ella lo llama
-Esperá- le dice
-Qué?- pregunta Alvaro con falsa expectativa
-Dejame las llaves.
-Ah claro, disculpa-, dice y se estira para apoyarlas en la mesa sin mover los pies.
-Bueno, llamame cuando quieras las cosas-, dice ella caminando hasta la puerta, obligándolo a salir
-Si yo calculo que más de un mes no me voy a quedar en lo de mis viejos- mientras prende la luz del palier y llama al ascensor.
-Acá no molestan.
-No claro.
Esperan en silencio que llegue el ascensor. Dentro de la casa ya no hay luz.El cielo tiene un color ocre oscuro. Esperan. El ascensor podría tardar menos piensan los dos en silencio. Luego la luz del palier se apaga. Sólo brilla en la oscuridad el botón rojo para prenderla. Ninguno se mueve. Despues se escucha el chasquido del ascensor cuando llega. Alvaro abre la puerta y mira hasta donde está Regina y ve la puerta del departamento cerrarse.
No puede ser tan malo, piensa. Pero es incapaz de mirarse en el espejo mientras baja hasta la puerta de calle.
miércoles, 16 de febrero de 2011
sábado, 12 de febrero de 2011
1
es como otra mujer
que conozco
que conocí hace mucho
tiene la misma mirada
tan distante
como si nada le importara
no está dispueta a pedir
no dabe como
mientras la miro
se abraza con uno que se le acerca
y no lo aleja
y esa es su marca
lo deja ahi
aunque no le importe
porque no puede ir
hacia lo que quiere
siempre hay una derrota,
nada importa
más que otra cosa.
que conozco
que conocí hace mucho
tiene la misma mirada
tan distante
como si nada le importara
no está dispueta a pedir
no dabe como
mientras la miro
se abraza con uno que se le acerca
y no lo aleja
y esa es su marca
lo deja ahi
aunque no le importe
porque no puede ir
hacia lo que quiere
siempre hay una derrota,
nada importa
más que otra cosa.
martes, 8 de febrero de 2011
Omelette
se me perdió el sentido del humor, lo debo haber dejado en la verduleria, con los huevos. hace rato que quiero comerme un omelet y aunque estoy seguro de que tenía huevos ahora no los encuentro
tengo 30
estoy sin huevos y sin humor.
tengo 30
estoy sin huevos y sin humor.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Año nuevo, Vida nueva
Año nuevo, vida nueva, me dije. Y esta vez, a no dejar las cosas a medias. La llamé a mi mujer y le expliqué lo que me pasaba, le dije:
- ya me di cuenta que no te quiero más, que vos sos muy insegura y yo no. que como soy un buen tipo, me pongo debil como para no estar todo el día haciendote sentir más insegura que antes, pero basta, me entendes Martita, y no llores, te quiero, pero no es eso, mi vida se arruina a tu lado. ¿qué tenemos?, decime,¿qué importa todo esto?
Me contestó entre lágrimas, nos tenemos el uno al otro y abrió los ojos bien grandes, marrones oscuros y redondos y me miró como un pollito mojado pero ya no pudo convencerme.
-Dejemosnos de joder Martita, no nos tenemos ni a nosotros- Y la abrase mientras la sentía quebrarse y despues le besé la frente y le hice el amor ahi donde estabamos, junto al sillón, una última vez, bien despacito, llenos de amor los dos.
-Llevamos 7 años juntos. Desde el principio todo fue un error.-
- no digas esas cosas- me dijo tapandome la boca con los desdos mientras estabamos desnudos tirados en el sofá.
-pero tengo que decirlo Martita, esa vez, la primera en que te dije te amo, me engañaste, o yo me engañé, el asunto es que no quería decirlo, sino que vos estabas con que ibas a decir algo y no te animabas y asi, durante más de media hora, que te animabas y entonces yo te pregunte ¿Te amo? como diciendo, lo que no te animas a decirme es ¿Te amo? y vos me dijiste yo tambien y despues me miraste con esos ojitos, tan insegura, que no pude contestarte.
Martita me miró con el corazón en el ojos, y vi como se rompía algo dentro y me di cuenta que esto iba a ser más dificil de lo que pensaba. Saltó corriendo de mi lado hacia la ventana gritando -ahhhh- -hijo de puta- -te odio- -ahhh-
-Calmate Martita, querés por favor- Y ella que corría hasta la cocina sin dejar de gritar. ¿Tengo que meditar la manera en que digo las cosas?, me pregunto mientras la escucho.
-Martita, vení para acá y calmate un poco, con el tiempo me enamoré de vos, si sos hermosa, dulce y fiel, yo te quiero y eso es sincero- en eso escuché la puerta del baño estrellarse y pensé, bueno, se terminó, lo mejor es ir a hacer la valijas.
Armé un bolsito, solo unas cosas para aguantar en lo de mi vieja. Martita no salía del baño. De l otro lado de la puerta se la escuchaba llorar. Me pareció feo irme sin saludar asi que aproveche y saqué una ropa del Koinor y la colgué en el tender y miré un rato el segundo tiempo del Chelsea contra el Arsenal y nada, Martita no salía.
Me fuí hasta baño, y le dije, -Martita me voy-, todavía se la escuchaba llorar bajito, -Martita saludame por lo menos-, pero Martita no salió, quizás sea así mejor, pensé y le tiré un beso a la puerta.
- ya me di cuenta que no te quiero más, que vos sos muy insegura y yo no. que como soy un buen tipo, me pongo debil como para no estar todo el día haciendote sentir más insegura que antes, pero basta, me entendes Martita, y no llores, te quiero, pero no es eso, mi vida se arruina a tu lado. ¿qué tenemos?, decime,¿qué importa todo esto?
Me contestó entre lágrimas, nos tenemos el uno al otro y abrió los ojos bien grandes, marrones oscuros y redondos y me miró como un pollito mojado pero ya no pudo convencerme.
-Dejemosnos de joder Martita, no nos tenemos ni a nosotros- Y la abrase mientras la sentía quebrarse y despues le besé la frente y le hice el amor ahi donde estabamos, junto al sillón, una última vez, bien despacito, llenos de amor los dos.
-Llevamos 7 años juntos. Desde el principio todo fue un error.-
- no digas esas cosas- me dijo tapandome la boca con los desdos mientras estabamos desnudos tirados en el sofá.
-pero tengo que decirlo Martita, esa vez, la primera en que te dije te amo, me engañaste, o yo me engañé, el asunto es que no quería decirlo, sino que vos estabas con que ibas a decir algo y no te animabas y asi, durante más de media hora, que te animabas y entonces yo te pregunte ¿Te amo? como diciendo, lo que no te animas a decirme es ¿Te amo? y vos me dijiste yo tambien y despues me miraste con esos ojitos, tan insegura, que no pude contestarte.
Martita me miró con el corazón en el ojos, y vi como se rompía algo dentro y me di cuenta que esto iba a ser más dificil de lo que pensaba. Saltó corriendo de mi lado hacia la ventana gritando -ahhhh- -hijo de puta- -te odio- -ahhh-
-Calmate Martita, querés por favor- Y ella que corría hasta la cocina sin dejar de gritar. ¿Tengo que meditar la manera en que digo las cosas?, me pregunto mientras la escucho.
-Martita, vení para acá y calmate un poco, con el tiempo me enamoré de vos, si sos hermosa, dulce y fiel, yo te quiero y eso es sincero- en eso escuché la puerta del baño estrellarse y pensé, bueno, se terminó, lo mejor es ir a hacer la valijas.
Armé un bolsito, solo unas cosas para aguantar en lo de mi vieja. Martita no salía del baño. De l otro lado de la puerta se la escuchaba llorar. Me pareció feo irme sin saludar asi que aproveche y saqué una ropa del Koinor y la colgué en el tender y miré un rato el segundo tiempo del Chelsea contra el Arsenal y nada, Martita no salía.
Me fuí hasta baño, y le dije, -Martita me voy-, todavía se la escuchaba llorar bajito, -Martita saludame por lo menos-, pero Martita no salió, quizás sea así mejor, pensé y le tiré un beso a la puerta.
sábado, 28 de agosto de 2010
JLB
Los hierros le permiten observar,
contemplar ensordece,
con la vista fija en la presa
la reja, desaparece.
Su mente imagina que lo real es otra cosa.
Luego camina hacia el otro lado,
su mente es pequeña,
pronto olvidará que creyó ser otro
contemplar ensordece,
con la vista fija en la presa
la reja, desaparece.
Su mente imagina que lo real es otra cosa.
Luego camina hacia el otro lado,
su mente es pequeña,
pronto olvidará que creyó ser otro
D. Carradain
Creo que estoy feliz y esa es una sensación sumamente difícil de digerir. Más allá de la equivocada idea de que ser escritor es vivir con la tristeza en los labios, en la punta de los dedos y como una débil sombra, sobre el negro pálido de mis ojos, digo, pensé que iba a ser posible que yo fuera escritor, como si en realidad todo sucediese como en un hechizo, como con la magia, con la necesidad de ser de tal o cual manera, guardar el antecedente de la vida difícil, de los padres o egoístas o injusto o poco prácticos o distraídos, y después vagar más solo que David Carradain, no en Kun-fu, sino en el día de su muerte, que lo encontró colgado del techo acogotándose el canario como para darse valor.
Es difícil escribir sobre esto, explicarlo y que este todo bien, como si decirlo no significara en realidad, pensarlo, y que pensarlo no pueda de ningún modo hacerme feliz.
Es difícil escribir sobre esto, explicarlo y que este todo bien, como si decirlo no significara en realidad, pensarlo, y que pensarlo no pueda de ningún modo hacerme feliz.
jueves, 8 de julio de 2010
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